Fascitis plantar y espolón calcáneo: por qué duele el talón y cómo se trata

16 de marzo de 2022

Te levantas por la mañana, pones el pie en el suelo y sientes un pinchazo en el talón que te obliga a andar de puntillas hasta el baño. Después de unos minutos afloja, y piensas que ya está. Pero al día siguiente vuelve. Si esto te suena, probablemente tengas una fascitis plantar.

Es una de las lesiones que más vemos en la clínica y una de las que peor se llevan, porque duele justo en el gesto más cotidiano que existe: apoyar el pie. Se calcula que una de cada diez personas la sufrirá en algún momento de su vida y que afecta a entre el 4 % y el 7 % de la población general.

La buena noticia es que la mayoría de los casos se resuelven con tratamiento conservador, sin cirugía. La menos buena es que cuanto más tiempo pasa, más cuesta. En este artículo te explicamos qué está pasando realmente en tu pie, por qué te ha aparecido y qué tiene respaldo científico a la hora de tratarla.

Fisioterapeuta tratando una fascitis plantar en la clinica Punto Fisio de Ciudad Lineal, Madrid

Qué es la fascia plantar y qué le ocurre cuando se lesiona

La fascia plantar es una banda de tejido plana, gruesa y fibrosa que recorre la planta del pie desde el calcáneo (el hueso del talón) hasta la base de los dedos. No es un músculo: es tejido conectivo, parecido a un tendón muy ancho.

Su función es sostener el arco interno del pie y, gracias a su elasticidad, absorber energía en cada apoyo para devolverla en el impulso del paso siguiente. Cada vez que caminas, esa banda se tensa y se destensa. Multiplícalo por los miles de pasos que das al día.

Fascitis o fasciosis: por qué el nombre importa

El sufijo -itis significa inflamación, y durante años se dio por hecho que el problema era ese. Hoy sabemos que no se trata de un proceso principalmente inflamatorio, sino degenerativo: microtraumatismos repetidos que van desorganizando las fibras de colágeno sin que llegue a haber una inflamación clásica. Por eso muchos profesionales prefieren hablar de fasciosis plantar o de fasciopatía plantar.

Esto no es una discusión de vocabulario. Cambia el tratamiento: si el problema no es inflamatorio, ponerse a bajar la inflamación no es el objetivo principal. Lo que necesita ese tejido es carga bien dosificada para reorganizarse y volver a tolerar el trabajo que le pides.

Cómo saber si lo que tienes es una fascitis plantar

El cuadro es bastante característico y se diagnostica sobre todo en consulta, explorando el pie. Estos son los signos que más nos orientan:

  • Dolor en los primeros pasos de la mañana. Es el síntoma estrella. Tras horas sin cargar el pie, los primeros apoyos vuelven a meter tensión de golpe y el dolor se dispara. Después de andar un rato, afloja.
  • Dolor punzante en la base del talón, en la parte interna, o a lo largo del arco del pie. No suele irradiar hacia la pierna.
  • Reaparece tras periodos de reposo: después de estar sentado un buen rato en el trabajo o en el coche, los primeros pasos vuelven a doler.
  • Empeora al final del día si has pasado muchas horas de pie.
  • Duele al presionar la zona donde la fascia se inserta en el talón.

Cuando el dolor persiste más de tres meses pese al tratamiento, la ecografía es una prueba útil y accesible para confirmar el estado del tejido.

Localizacion del dolor en la planta del pie y el talon en la fascitis plantar

El espolón calcáneo no es la causa de tu dolor

Este es probablemente el mayor malentendido que nos llega a consulta. Muchas personas vienen con una radiografía en la mano, ven una punta de hueso en el talón y dan por hecho que ese «pincho» es lo que les está clavando el pie.

No funciona así. El espolón calcáneo es una calcificación que se forma en la zona donde la fascia se inserta en el hueso, y aparece como consecuencia de una tensión excesiva mantenida durante mucho tiempo. Es decir: el espolón es la huella de que llevas tiempo con el problema, no su origen.

De hecho, hay personas con espolón calcáneo y ningún dolor, y personas con una fascitis muy dolorosa y sin ningún espolón en la radiografía. Si tienes espolón, lo que hay que tratar sigue siendo la fascia.

Por qué te ha aparecido: factores de riesgo

Tu tipo de pie y tu pisada

Hay pies con más predisposición. Las personas con pie cavo (arco muy pronunciado) o con pie valgo (arco desplomado) apoyan menos el borde externo del pie y fuerzan en exceso la fascia. Lo mismo ocurre con una pisada en pronación, en la que la carga se desplaza hacia el lado interno.

También puede aparecer a raíz de una lesión previa mal resuelta. Un esguince de tobillo que no se trató correctamente cambia la forma en que apoyas y reparte la carga, y ese cambio acaba pasando factura más abajo.

El calzado

El tacón alto usado a diario acorta la musculatura posterior de la pierna (gemelos y sóleo), que está directamente conectada con la fascia plantar a través del tendón de Aquiles. Esta es una de las razones por las que, entre la población no deportista, la lesión es más frecuente en mujeres.

Un aviso importante: si llevas años usando tacón, no lo elimines de golpe. Un cambio brusco genera descompensaciones y puede provocarte molestias en el tendón de Aquiles, la rodilla, la cadera o la zona lumbar. Baja la altura de forma progresiva.

En verano pasa lo contrario y también es un problema: las chanclas y el calzado plano sin amortiguación dejan caer el arco interno y aumentan la tensión sobre la fascia. Es una de las épocas en las que más casos vemos.

Falta de movilidad del tobillo

La limitación de la flexión dorsal del tobillo (poder acercar la punta del pie hacia la espinilla) es uno de los factores de riesgo mejor documentados. Si el tobillo no da ese recorrido, el pie lo compensa cargando la fascia.

Peso corporal y horas de pie

Un aumento del peso corporal y el hecho de pasar muchas horas de pie son dos factores de riesgo reconocidos. La fascia tiene que soportar más carga y durante más tiempo del que está acostumbrada. Si tu trabajo es de pie, esto es especialmente relevante.

Qué dice la evidencia sobre el tratamiento

Aquí es donde conviene ser honestos: no todo lo que se ofrece para la fascitis plantar tiene el mismo respaldo. Te lo ordenamos de más a menos evidencia.

1. Ejercicio de carga progresiva: lo que más respaldo tiene

Es el pilar del tratamiento. Un ensayo clínico aleatorizado comparó estiramiento específico de la fascia frente a entrenamiento de fuerza de alta carga (elevaciones de talón con una toalla bajo los dedos, en días alternos) y el grupo de fuerza obtuvo mejores resultados de función a los 3 meses. A los 12 meses ambos grupos habían mejorado de forma parecida, así que el ejercicio de fuerza no cambia el destino final, pero sí acorta el camino.

La clave está en la progresión: la carga tiene que subir a medida que el tejido tolera más. Por eso conviene que te la paute alguien que revise cómo vas, y no copiar un vídeo de internet.

2. Estiramiento específico de la fascia y de la cadena posterior

El estiramiento dirigido de la propia fascia y el trabajo sobre gemelos y sóleo siguen siendo parte del tratamiento en las guías de práctica clínica. Funciona especialmente bien combinado con el ejercicio de fuerza.

3. Ondas de choque

De todas las terapias instrumentales, es la que mejor evidencia tiene en esta patología concreta. Una revisión sistemática con metaanálisis encontró evidencia de alta calidad de un efecto amplio sobre el dolor y la función en fascitis plantar, a corto y a largo plazo, con muy pocos efectos adversos. Es interesante señalar que en otras tendinopatías (aquíleas o rotulianas) el resultado es mucho más discreto: en la fascia plantar es donde mejor rinde.

En Punto Fisio trabajamos con ondas de choque como complemento al programa de ejercicio, no como sustituto.

4. Diatermia, terapia manual, fibrólisis y vendaje neuromuscular

Son técnicas de apoyo. Ayudan a controlar el dolor y a mejorar la tolerancia al ejercicio, que es lo que de verdad va a cambiar el problema de fondo:

  • Diatermia: aporta calor profundo en el tejido y suele mejorar la sensación de rigidez antes de trabajar.
  • Terapia manual sobre la planta del pie y la musculatura posterior de la pierna.
  • Fibrólisis instrumental (ganchos): útil para trabajar las adherencias entre planos de tejido. En la clínica tenemos fisioterapeutas con formación específica en esta técnica.
  • Vendaje neuromuscular: como complemento para descargar la fascia entre sesiones.

Sobre plantillas, férulas nocturnas e infiltraciones

Es justo decir que algunos tratamientos muy extendidos no han demostrado un beneficio claro frente a placebo, como las férulas nocturnas o determinadas plantillas prefabricadas. Esto no significa que nunca sirvan a nadie, pero sí que no deberían ser tu primera línea ni tu única apuesta. Las infiltraciones y otros procedimientos se reservan para casos que no responden al tratamiento conservador, y son decisión médica.

Cuánto tarda en curarse una fascitis plantar

Con un tratamiento adecuado, alrededor del 80 % de las personas mejoran dentro de los 12 meses. Sabemos que doce meses suena a mucho: ese dato incluye los casos que llegan tarde y los que abandonan el tratamiento a mitad.

En la práctica, cuando se empieza pronto y se hace el trabajo de ejercicio en casa, la mayoría nota cambios claros bastante antes. Lo que peor pronóstico tiene es dejarlo pasar: cuanto más tiempo lleva el tejido degenerándose y más tiempo llevas caminando mal para esquivar el dolor, más larga se hace la recuperación.

Y ese es el otro motivo para no esperar. Una pisada alterada durante meses genera tensiones que suben: rodilla, cadera, zona lumbar e incluso cuello. Muchas veces el paciente acaba consultando por la espalda sin relacionarlo con el pie.

Qué puedes empezar a hacer hoy

Esto no sustituye a una valoración, pero son medidas razonables y seguras mientras pides cita:

  1. Revisa tu calzado. Retira las chanclas planas y los zapatos completamente sin amortiguación para el día a día.
  2. No pases de golpe del tacón al calzado plano. Baja la altura poco a poco.
  3. Aplica frío en la planta del pie después de los días de más carga si te alivia.
  4. Ajusta la carga, no la elimines. El reposo absoluto no ayuda a un tejido que necesita estímulo; se trata de reducir temporalmente el volumen de marcha o carrera, no de dejar de moverte.
  5. Anota cuándo duele. Si te duele al levantarte, tras estar sentado o al final del día. Esa información nos ahorra tiempo en la primera sesión.

Cuándo acudir al fisioterapeuta

Pide valoración si el dolor de talón lleva más de dos semanas, si te condiciona el primer paso de la mañana de forma constante, si has tenido que cambiar tu forma de caminar o si ya lo has tenido antes y ha vuelto. Y si notas hormigueo, adormecimiento o dolor irradiado hacia la pierna, consúltalo cuanto antes, porque el cuadro puede no ser una fascitis.

Preguntas frecuentes sobre la fascitis plantar

¿Puedo seguir corriendo con fascitis plantar?

Depende de tu nivel de dolor y de cuánto tiempo lleves. En general no hace falta parar del todo, pero sí ajustar volumen, superficie y calzado mientras se trabaja la carga progresiva. Lo razonable es que te lo paute tu fisioterapeuta en función de cómo responde tu pie.

¿Hay que operar un espolón calcáneo?

En la inmensa mayoría de los casos, no. El espolón es consecuencia y no causa del dolor, y el tratamiento conservador de la fascia resuelve el problema en la mayor parte de las personas. La cirugía se plantea únicamente cuando han fracasado todas las opciones no quirúrgicas, y es una decisión médica.

¿Sirven las plantillas para la fascitis plantar?

Pueden ayudar en determinados casos, sobre todo si hay una alteración clara de la pisada, pero las plantillas prefabricadas no han demostrado un beneficio consistente frente a placebo. No son la solución por sí solas y no sustituyen al trabajo de ejercicio.

¿Por qué duele más por la mañana?

Porque durante la noche el pie pasa horas sin recibir carga. Al dar los primeros pasos, la fascia vuelve a tensarse de golpe y se agudiza el dolor. Tras unos minutos de marcha, el tejido se adapta y la molestia baja.

¿Es lo mismo fascitis plantar que espolón calcáneo?

No. La fascitis plantar es la lesión del tejido; el espolón calcáneo es una calcificación en el hueso que puede aparecer con el tiempo como consecuencia de esa tensión mantenida. Se puede tener una sin el otro.

Tratamiento de la fascitis plantar en Ciudad Lineal (Madrid)

En Punto Fisio valoramos tu pie, tu pisada y la movilidad de tu tobillo antes de decidir el tratamiento, y te dejamos un programa de ejercicio para casa desde la primera sesión, porque es la parte que más va a determinar tu recuperación.

Estamos en Calle de Elfo 106, en el barrio de Ciudad Lineal, a un paso del metro de Pueblo Nuevo (L5 y L7). Puedes pedir cita aquí, llamarnos al 913 67 94 32 o escribirnos por WhatsApp al 686 89 24 98. Si quieres consultar precios antes, los tienes en nuestra página de tarifas.

Fuentes consultadas

  • Martin RL, et al. Heel Pain—Plantar Fasciitis: Revision 2014. Guía de práctica clínica, Journal of Orthopaedic & Sports Physical Therapy. https://doi.org/10.2519/jospt.2014.0303
  • Trojian T, Tucker AK. Plantar Fasciitis. American Family Physician, 2019. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/31194492/
  • Rathleff MS, et al. High-load strength training improves outcome in patients with plantar fasciitis: a randomized controlled trial with 12-month follow-up. Scandinavian Journal of Medicine & Science in Sports, 2015. https://doi.org/10.1111/sms.12313
  • Charles R, et al. The effectiveness of shockwave therapy on patellar tendinopathy, Achilles tendinopathy, and plantar fasciitis: a systematic review and meta-analysis, 2023. https://doi.org/10.3389/fimmu.2023.1193835
  • Tengku Yusof TNB, et al. Extracorporeal Shockwave Therapy for Foot and Ankle Disorders: A Systematic Review and Meta-Analysis. Journal of the American Podiatric Medical Association, 2022. https://doi.org/10.7547/18-191

Este artículo tiene finalidad informativa y no sustituye la valoración individual de un profesional sanitario.


Laura Recio Pozo, fisioterapeuta colegiada y directora de Punto FisioLaura Recio Pozo
Fisioterapeuta colegiada nº 5601 · Directora de Punto Fisio
Diplomada en Fisioterapia por la Universidad Alfonso X el Sabio (2005). Dirige Punto Fisio, centro sanitario autorizado por la Comunidad de Madrid (nº de registro CS20560), desde 2008.

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